La Viuda y el emigrante
Jose Antonio García Alhambra

                                                              

                                                       NOTA DEL AUTOR

      Esta novela va dedicada al pueblo de Albuixech y a sus gentes, allí fue donde llegó Damián y encontró la felicidad, para él y los suyos, que era lo que iba buscando y lo que consiguió, a fuerza de trabajo y saber estar, porque nadie regala nada; él supo ganárselo con su esfuerzo.
     Este modesto escritor así lo ha entendido, por eso desde que Damián salió de su pueblo fue guiado hasta ese maravilloso Albuixech,
     Venia de ese pueblo llamado Posadas, cuna de grandes figuras del arte de “Cuchares”, donde tienen la gracia por excelencia, cerca del mismo Sevilla, y esa mañana cogiera la maletilla en busca de la gloria, pero no por el camino del toreo, sino del trabajo. Y debió de darle una recomendación la Esperanza de Sevilla para que lo protegiera y la Gran Señora de Los Desamparados, y entre las dos hicieran el milagro, para que Damián llegara a casa del señor Batista y este lo acogiera como a un hijo.
     Allí encontró su felicidad para él y los suyos  entre esas dos maravillosas mujeres, que lo elevaron a la categoría de padre primero y dueño y señor de las tres familias que fue capaz de fundir en una sola y el pequeño imperio repartido entre sus tres hijos, como era su deseo y de las dos esposas que tuvo, como fueron madre e hija.
     Luego, los azares de la vida, fueron confeccionando la historia, muy lejos de lo que él pudiera pensar, pero fueron las tragedias y los cambios de vida, de unos y de otros, lo que le llevó a su plenitud. También tuvo que padecer la tragedia de su esposa, por la que tanto suspiraba, pero gracias a la herencia de la hija, hizo posible rehacer su vida con este otro amor, casi prohibido, pero el se lo sabía ganar, solo con su presencia y su simpatía
     El estaba para todos, y sabía ganárselos, no es que él lo pretendiera, pero fue el destino de la vida que a veces nos hace pensar.

 

                                                                                                                                     José Antonio García Alhambra