La Viuda y el emigrante
Jose Antonio García Alhambra

                                                              Capítulo 25

                                                 LA BODA DE MERCEDES

   Y llegó el día soñado por todos, los hombres todos iban de etiqueta, las mujeres, como siempre ocurre en estos casos,  iban haber cual de ellas iba mejor, de lujo por donde se buscase había. Otro día para reflexionar Damián, y es que sin él pensar, se entró en los más hondo de Valencia. La señora Mercedes no paraba de decir que le daba no sabía explicarse que esa boda con tanto protocolo.

     - Mamá, tu no hagas caso a nadie, vaya como vaya,- le dijo su nuera Amparín - porque todos vamos a ir lo mejor que podamos pero tu no te vas a poner nada extravagante, porque vas a ir como lo que eres, una gran señora. De eso me encargo yo, igual que de Rocío su hija.

     Les preparó dos vestidos de un buen modisto y parecían lo que eran: dos señoras. Porque percha tenían. ¿Y el padrino?, hacia honor a la madre y a la hermana, todo un gran señor. Y es que ya lo dice el refrán: “El dinero no lo hace todo”, ellos eran de baja cuna, pero podían presumir porque lo tenían todo, la mujer de su hijo y sus nietos.

     La ceremonia se celebró donde todas las anteriores, en la iglesia de San Agustín, y el convite en el hotel Victoria. Y hubo como es de suponer, después de la cena que fue exquisita, baile y barra libre hasta la llegada del día.
     Los novios a las dos de la noche desparecieron y se subieron a su “suite” hasta el día siguiente que pasaron a por las maletas en un coche del hotel, los llevaron a Manises, y allí cogieron rumbo a… ¡no sabia nadie dónde!.

     - ¡Ya tenemos nuestra primera hija casada - dijo Amparín a Damián -, ¿y has visto que bien ha salido todo?, y es que como dice el refrán, y en este caso mejor todavía: “ Con buenos padrinos es fácil casarse”, y que verdad más grande es, pues todo salió a la perfección.

     El día que se cumplían quince días desde que se  casaron, llegaron por la tarde y se quedaron a dormir en el piso de encima de la notaria, sin decir nada a nadie, y a medio día, a las dos, se presentaron en la finca a comer, donde estaban a punto de hacerlo. ¡Que sorpresa les dieron!

     - Pero bueno, que sorpresa- dijo Damián, el padre, al verlos

     - Le he dicho a Jesús, vamos a sorprenderlos, y esta noche tenemos pensado hacer mismo con su familia – dijo Merceditas

     La que se lió, unos les preguntaban por un lado, otros por otro, no les daban tiempo ni a responder de tanto como les preguntaban y es que todos querían saber cosas de ellos.
     Ya todos más tranquilos, fueron explicando dónde habían estado, lo que habían hecho, les trajeron muchos regalos y vinieron muy contentos de lo bien que lo habían pasado.

     - Llegamos anoche muy tarde y dijimos, mañana vamos a saludarlos, y por la noche vamos a cenar donde mis padres - dijo Jesús.
Pues lo van a agradecer, como nosotros - afirmó Damián

     - Hemos regresado antes porque igual Mercedes le hace falta a su hermano - dijo Jesús

     - Era lo mismo si os hubieseis quedado unos días más, ya nos hubiéramos arreglado- contestó el hermano - pero ya que habéis venido, no nos viene mal.

     Y así pasaron la tarde, hasta que llegó la hora de marcharse a darles la sorpresa a los padres.
     Merceditas y Jesús iban a vivir encima de la notaria en la vivienda que ocupaba la abuela Amparo, la acondicionaron a su gusto y así le cogía mejor a Mercedes en su trabajo, solo tenia que bajar unas escaleras y estaba en puesto, y la otra vivienda que había, la ocupaban los padres cuando iban,. Y Damian, el hijo, mas la señora que tenían en casa.

     Como ya es sabido, Rocío, tuvo un hijo, y su tío Damián, que era el padrino, quería que estudiara, igual que sus hijos, se sacó la carrera de profesor, pues no quiso seguir mas adelante, así es que su tío se alegro mucho, porque así al menos tenia una carrera universitaria, y la aprovecho, para colocarse en la notaria con sus primos, así al menos que tuviera unos inicios, como el no los pudo tener. Y es que él lo que mas deseaba era que su familia estuviese bien y no tuviera que pasar por lo que el pasó.

     Ahora lo que mas les tenia preocupados era la salud de la abuela Mercedes, Ya le había advertido su nuera Amparín, que no tenia que hacer nada en la casa, pero la señora no paraba en ni un momento.

     - ¡Si usted ya ha trabajado bastante! – le decía constantemente

     Pero ella ni por esas, hasta que llego el momento que tubo que dejarlo todo, y hacer lo que le mandaban, estar sentada, hasta que llego el momento que ya ni  eso podía. Así es que la pobre los dejo también.
     Todos lo sintieron mucho porque era una mujer muy agradable, muy sencilla y bondadosa y como ella deseaba la llevaron al pueblo como a su marido y para siempre.   

     Descanse en paz la señora Mercedes.