La Viuda y el emigrante
Jose Antonio García Alhambra

                                                                 Capítulo 9

                                                     EL VIAJE AL PUEBLO

        - ¡Quisiera conocer vuestro pueblo y esas tierras de Andalucía con esa gracia que dicen que tiene! -  le dijo un día Amparo a Damian, y claro como él no podía negarle ningún deseo le dijo

     – Eso está hecho, cuando tú estés preparada, cogemos y nos vamos a pasar unos días, - le dijo Damian, - O si te parece en cuanto pasen las fallas por que son unos días muy divertidos aquí - Y es que esa semana de fallas las solían pasar en Valencia,

     - ¡Muy bien! - le respondió Amparo

    - Ademas nos llegaremos a Sevilla y pasaremos allí la feria y verás lo que es alegría – continuó con alegría Damián

     - ¡Pues si, bien pensado! – confirmó, alegremente, Amparo

     Y así lo hicieron, estuvieron en el pueblo y en la casa donde nació Damián por donde corría de pequeño, donde de mayor iba a trabajar y donde se juntaba con los amigos, las vecinas cuando lo vieron llegar en un lujoso coche con aquel monumento de mujer se quedaron todos asombrados, los tíos, los primos que allí tenia, y que no eran muchos, junto con los antiguos amigos, no les dejaban, aquello fue de locura, todos querían llevárselos a su casa, las mujeres besaban a Amparo y a Damian lo abrazaban, los amigos ya casados todos, querían que fuera a comer a su casa e incluso a dormir

     - ¡No, a dormir no, - contestó Damián - por que mi tío Tomas lo tiene todo preparado para los días que estemos.

     Bien se entero su mujer con el hombre que se había casado, no paraban de abrazarle los hombres y besándole las mujeres a ella también la besaban los mas atrevidos, como se iba a figurar Amparo una cosa así, él si sabía que el pueblo le quería, como él quería a su pueblo, pero así son las cosas de la vida, que le habían hecho abandonar lo que mas quería, la tierra de sus mayores y que lo vio nacer, pero tampoco podía olvidar a la tierra que los acogió en la cual todo lo que tenía se lo debía, a esa mujer que llevaba de su brazo y que era un joya.

       Bueno pues allí estuvieron tres días, justos los que faltaban para empezar la feria, a donde se dirigieron, fueron donde les esperaba su nuevo domicilio durante esos días que tenían reservado, como Damian conocía esa tierra y el ambiente no tardó en incorporarse en el jolgorio, además coincidió con algunos que conocía y aquello fue el no va mas.

     Por las mañanas daban una vuelta por “El Real” en un coche de caballos que alquilaban junto a otro matrimonio que habían conocido en el hotel, y con los que se hicieron muy amigos, comían y se marchaban a los toros, Amparo no había visto nunca una corrida y no le desagradó, Damian era muy aficionado y se lo iba explicando y Amparo llegó a entenderlo, y hasta esta llegó a decir:

     - ¡Cuando lleguemos a nuestra Valencia ya iremos a alguna que otra corrida!, y así fue por que mas de una vez se dejaron ver por esa plaza maravillosa de la calle Játiva.

         Durante la feria, por las noches, después de cenar, se metían en alguna caseta de feria, y estaban hasta terminar la última aceituna que quedaba en el aperitivo, pasaron seis días agotadores de los que no se olvidan fácilmente y mas aun con lo felices que eran los dos con tanto con lo que se querían, eran una pareja completamente feliz, cuando estaban solos no paraban de hacerse gestos de cariño y de besarse, - ¡que nos dure muchos años!, se decían, y es que no podían ser mas felices como eran, estaban hechos el uno para el otro, la presencia que tenían el uno con el otro, era arrolladora y hacían una pareja perfecta

     Terminada la feria se marcharon a su pueblo que tampoco lo pasaban mal y es que ellos eran felices en cualquier sitio que fuera. Cuando llegaron a la finca estaba lo mismo de arreglada, pues Ramón el cuñado de Damián era un buen muchacho y lo tenía todo como él se lo encomendó.

     Otra vez retomada la marcha y todo siguió lo mismo y es que cada uno sabía lo que tenía que hacer y lo resolvían lo mejor posible, Amparo llegó loca de contenta, les llevó muchos regalos y les contó el recibimiento que le habían hecho en el pueblo que fue lo que mas le marcó

     - ¡Que personas mas amables son los de su pueblo, no sabían que hacer con nosotros que mas nos agradara, fue una locura, los tíos de Damian, los amigos, todos han sido maravillosos!

      Vino tan contenta de todo lo que había visto que no iba a ser fácil de olvidar, a Amparo le marcó para siempre aquel viaje, nunca había vivido una experiencia así

     - ¡Pero que pueblo mas bonito tienen ustedes - le decía a su suegra - que gente tan encantadora, todos querían estar con nosotros, los amigos de Damian le abrazaban, e incluso a mi me trataban como si fuera una mas, como si me conocieran de toda la vida, todos nos presentaban a sus mujeres y a sus hijos, no se puede explicar!

     - Allí nos queremos todos mucho, yo echo mucho de menos a mis hermanos y a mis vecinos que somo como de la familia, tanto es así que si me muero aquí me gustaría que me llevaran a mi pueblo - le decía la señora Mercedes a Amparo su nuera - Allí tengo a mis padres, no es que de aquí me pueda quejar, por que Dios lo ha dispuesto para que estemos tan bien y encontrar unas personas tan maravillosas como sois vosotros.
     Y en esos instantes abrazó a su nuera con lágrimas en los ojos, y así pasaron unos buenos ratos, recordando tiempos pasados.

     Las dos se contaban sus intimidades, prueba de que tenían una buena amistad y todo venia de la unión con Damián, tanto la una como la otra ya que era el guía y el timón de aquella casa por el que todos suspiraban y así iba trascurriendo el tiempo, un día tras otro sin grandes alteraciones.