La Viuda y el emigrante
Jose Antonio García Alhambra

                         Capítulo 1                       

EL EMIGRANTE

        Corría el año 1944 la sequía en toda España había hecho estragos en toda la agricultura, llevábamos dos años que no se cogía nada en el campo, por esos años no era fácil emigrar de los pueblos  y es que tampoco había ocurrido una cosa parecida, pero Damián fue uno de los primeros que se arriesgaron a salir de su pueblo en busca de una vida mejor.

     El era un chico con dieciocho años y no tenía miedo al trabajo, de la clase que fuera pues estaba curtido en las mas duras como son las del campo y con esa juventud, ¡quien tiene miedo a nada!, también es que era un chico fuerte, bien desarrollado y bien parecido, con un cuerpo atlético por el que mas de una chica en su pueblo suspiraba, pero a él nada de esto le importaba solo estaba obsesionado en buscar el bienestar de los suyos y de él mismo y por eso el fue tomar esa decisión, emigrar.
     En el pueblo se dejaba a sus padres con mas de sesenta años y a una hermana de catorce que no era poco, al decir de él, pues se dejaba su vida, por eso su intención era  probar a ver si encontraba algo mejor  y  un día llamarlos y reunirse con ellos.
     El lo que pretendía  sobretodo era no ver a sus padres y a su hermana pasarlo mal, la penuria ya les amenazaba y muy seriamente,  dicho año él había echado tan solo quince días de siega, su padre nada, como ya era mayor no le había llamado nadie, su hermana, que era junto con él los que dejaban el dinero en casa a pesar de su juventud, también echó doce días de trabajo cogiendo legumbres, que es faena de mujeres, en fin, el invierno se veía venir,  mas incierto que ninguno de los vividos.
     Por eso fue por lo que Damián tomó esa decisión. La despedida fue como es fácil de imaginar, su madre y su hermana no lo dejaban marchar abrazados a él, el padre con mas entereza, pero casi lo mismo y es que era la primera vez que se separaban y como ya quedo dicho por entonces no era frecuente separarse una familia solo lo hacían los mas valientes como fue el caso de Damian.

     Su destino no lo tenia muy claro él tenia pensado ir a Zaragoza porque por entonces se hablaba mucho de las tierras de regadío del Ebro que daba mucho trabajo o para Valencia que también le habían informado de la huerta de esa región levantina que por aquel entonces era orgullo de España, por su sistema de riego único en el mundo, con esas plantaciones de arroz, naranjales y  tierras de cultivo con toda clases de hortalizas, se la definía con una palabra: Jardín de nuestra querida España.

     El no se había informado mal, por eso cuando compró el billete del tren lo sacó hasta Alcázar de San Juan, porque como todos sabemos, en ese punto  se cambia si se quiere ir hacia Levante o para el norte, o sea, Madrid, Zaragoza o Barcelona. Al llegar hasta dicho punto, tenia tiempo de pensar hacia donde dirigirse, pues él venia de Sevilla, esa tierra maravillosa de María Santísima, bonito adjetivo para los desheredados de la fortuna, quizás sea la peor de nuestras regiones de España para los desheredaos debido a la política capitalista que en esa graciosa región existe, así es que, pensándolo mejor, decidió dirigirse hacia nuestro Jardín de Flores, que es Valencia, como muy merecidamente se la ha llamado siempre.

     Una vez instalado en el tren busco un sitio donde fuera bastante gente, y así poder hablar con los compañeros de viaje y preguntar del trabajo, ya que era lo que a él mas le interesaba y lo que iba buscando.
     Tras un rato de estar hablando con las personas que allí había, un señor, bastante amable, le contestó:

     - ¡Has escogido bien!, De este tiempo que estamos hasta Marzo no suele faltarle el trabajo a nadie que pase por esa región. Ahora va a empezar la recogida del arroz, luego continúa la de la naranja, en fin, que si es lo que buscas y quieres, no te ha de faltar. Ahora al llegar a Valencia, da lo mismo si coges la izquierda o la derecha  hasta llegar a Castellón o Alicante. No se para en estos días

     A lo que contestó Damián:
     - Pues como yo no conozco esta tierra lo mismo me da un sitio que otro.

     - Una pregunta muy bien dicha- contestó un tercero- pero yo te diría que fueras hacía Castellón, pues nada más pasar las últimas casas de la capital, empiezan unos pueblos que no son muy grandes, pero son muy agrícolas y siempre se esta recogiendo alguna cosecha que otra. Por ejemplo, ahora se está cogiendo el arroz, la chufa y el cacao, el trigo hace muy poco que se ha cogido, y la recogida de la naranja, que dentro de nada empieza, en fin, una cosecha se sigue a la otra.

     Y de esas cosas y de otras parecidas fueron hablando hasta que llegaron a la capital del Turia. Como no llevaba mucho equipaje, sólo una maleta pequeña, y eran las doce del medio día, se preguntó a sí mismo:

     - ¿Para dónde voy a salir del círculo de la estación?

     Se decidió a preguntar a un señor:
     - ¿Para ir al mar?

     El señor le informó:
     - Coge ese tranvía que va para la Malvarrosa.

     Y así lo hizo, cuando todos bajaron el hizo lo mismo vio una taberna y paso para comer algo y al mismo tiempo a preguntar de lo que ya le habían informado en el tren.
 El dueño del bar le aconsejo que fuera hasta Albuixech  pues era el pueblo donde mas arroz se trillaba de por allí.

     - ¿Y para ir? –Pregunto-

     - Para ir puedes coger el autobús que va hasta Sagunto.

     - ¿Pero esta muy lejos?

- Pues estará como a unos diez kilómetros.

     Vio que eran las dos de la tarde y hasta la noche le daba tiempo de llegar y como el peso del equipaje era mínimo se decidió por ir andando, y es que cuando pago lo que comió en la taberna vio que le quedaban seis duros y con ese capital y hasta que pudiera ganar podía hacer muy pocos gastos gastronómicos.
     Damián era joven y fuerte pero tuvo un momento de desvanecimiento cuando se acordó de los suyos y se le escaparon unas lágrimas, pero se repuso enseguida y siguió andando, aunque no pudo evitar el continuar recordándolos, pensó si en esos momentos estarían, como él, a punto de llorar o rezando por que tuviera suerte, en fin, fue un momento pero enseguida paso y siguió su camino que no era corto el que había emprendido.
     Y peor aun sin saber que rumbo llevaba, si acertado o no.
 
     Llevaba andado tres horas de camino desde que salió de la Malvarrosa y ya se notaba un poco cansado cuando vio unos trabajadores que estaban cargando un carro de melones, les pidió que si le podían dar uno, y ellos muy generosos se lo dieron, luego les pregunto si le quedaba mucho para llegar a Albuixech, le contestaron que llegaría de noche porque todavía le quedaba un buen trecho, a lo lejos se veía una torre, y le dijeron que era allí. También le aconsejaron que era mejor que fuera por la playa pues llegaría antes supuesto la carretera hacía muchas curvas.
     Y así lo hizo se fue toda la playa adelante y ya faltaba como dos kilómetros cuando vio unas chozas de cazadores y pensó 

     - Aquí voy a pasar la noche  y por la mañana me llego al pueblo - pues ya se había hecho de noche.

     Y como lo pensó lo hizo, pues era ya mediados de septiembre y todavía no hacia mucho frío. Se sentó y se puso a cenar el melón que le habían dado, se comió parte de el, se recostó un poco y como estaba cansado de no haber dormido la noche anterior, pues enseguida se durmió.
     No se despertó hasta las siete de la mañana que empezó a clarear el día, se aseo un poco, desayuno el resto del melón que le había quedado de la noche anterior y se puso en marcha. Llego al pueblo y dio una vuelta por sus alrededores, vió que había algo de movimiento en las eras ya había algún que otro carro descargando arroz a pesar de ser tan temprano. Se pudo dar cuenta de que no tardaría mucho en empezar la trilla.

     Le preguntó a un señor que pasaba por allí y le dijo que ya habían empezado a traer el arroz, pero que hasta unos días mas tarde no empezarían con las trilladoras. Entonces se dijo para sí mismo:

- ¿Qué hago yo en este caso?

     Entró en un bar que había allí cerca haber si se enteraba de algo, pero, ¿de que se iba a enterar si no los entendía? Y es que todos eran labradores de por allí y hablaban en su lengua.