PESADILLA
Capítulo 7


En medio de una especie de vacío se empezó a revolver gritando el nombre de su amor y de pronto una mano salió como de la nada y le tocó el hombro. Se intentó dar la vuelta pero no tenía ninguna referencia para saber si lo había hecho o no.

-         ¿Alfredo? – Preguntó - ¿Alfredo?

La mano la zarandeó un poco y entonces Elena abrió los ojos. Estaba sudando de arriba abajo. Miró a todas partes para ver donde estaba y de pronto se paró en unos ojos que le miraban fijamente.

-         Alfredo, ¿eres tú?
-         Si cielo, soy yo – respondió él.
-         Creí que no volvería a verte.
-         Cariño, estabas teniendo una pesadilla.
-         ¿Una pesadilla?
-         Sí. Te he despertado porque te movías mucho y cuando te he tocado has empezado a gritar mi nombre. Me has asustado.

Elena miró a su alrededor y reconoció su habitación. La habitación de su mundo anterior. Esa que tenía las paredes lisas. De fondo se podía oír la sirena de una ambulancia que cruzaba la ciudad. Intentó organizar sus pensamientos. Recomponer todo lo que le había sucedido pero los recuerdos se escapaban veloces de su cabeza y en poco tiempo empezó a carecer todo de sentido. Entonces miró de nuevo a Alfredo y lo reconoció. Era su esposo. Tal y como lo recordaba. Era igual que en su sueño y sus ojos aunque cansados porque se acababa de despertar la miraban enamorados. Entonces se relajó.

-         Elena, ¿estás bien?
-         Sí, mi amor. Ahora si estoy bien.
-         ¿Con qué soñabas?
-         No lo sé, era algo muy raro. Estaba en un mundo diferente. Pero también estabas tú conmigo y al final nos intentaban separar o algo así.
-         Pues no te preocupes cielo, que estoy aquí. Ya ha pasado todo. Procura dormirte que mañana hay que levantarse pronto para ir a trabajar, ¿vale? – Y la besó en los labios.
-         De acuerdo. Voy a ver si me duermo un poco.
De repente se dio cuenta de que ya recordaba todo. Incluso su trabajo. Recordó todo lo que había estado haciendo últimamente y decidió que todo eso iba a cambiar. Era consciente de que quería a su esposo más de lo que se había atrevido a reconocer. Parecía algo extraño pero ese sueño le había desvelado algunas verdades. El miedo de perderlo para siempre había puesto de manifiesto sus sentimientos hacia él.

A medida que pensaba se iba sintiendo mas cansada y comenzó a quedarse dormida. Una de las últimas cosas que pensó antes de quedarse dormida fue que a lo mejor las pesadillas son un momento dentro de un sueño en el que te intentan arrebatar todo lo que quieres. Es el viaje de vuelta a un mundo peor y lleno de miserias. Pensó que al día siguiente escribiría algo acerca de ello. La sirena de la ambulancia se perdió en la distancia y Elena se durmió.