Pedro en los Libros
Francisco Almazán Orejuela

CAPITULO III

                                                                       

Su viaje fue corto pero intenso y de pronto se encontró atravesando las nubes y cayendo al inmenso océano, al caer al agua casi toca el fondo marino, se dio la vuelta y se impulso fuerte hacia arriba, al salir su cabeza del agua pudo divisar una isla no muy lejos.
Pedro suspiro de alivio y nadando se dirigió hacia la orilla y al llegar cayó agotado, una sombra se le acercó y empezó a hablar:

- Muchachos mirad lo que nos a traído el mar, es mi buen amigo Jim, levantadlo -dijo un hombre con una pata de palo y un loro verde en su hombro, le acompañaban seis hombres más con aspecto sucio, auténticos piratas -.
-¿Qué quieren de mi?. -dijo Pedro-.
-Es que no te acuerdas de tu viejo amigo John Silver.
-Lo siento pero no le he visto en mi vida.
-Acaso te has bebido un barril de ron y has perdido la memoria.
-No de verdad, le digo que no le he visto nunca.
-¡Cortemosle el gaznate!¡Arrancadle la lengua!-gritaban los hombres que acompañaban al pirata John Silver, Pedro empezaba a sentirse muy preocupado-.
-¡Silencio! -grito John-.
-Mira Jim, yo no permitiré que estos bribones te hagan daño, pero si no me dices que has hecho con La Española y con el mapa no podre ayudarte.
-¿La Española? ¿que es eso?.
-Nuestro barco, te acuerdas en el que llegamos aquí.
-Pero yo no se nada y tampoco de ningún mapa.
-¡Jim,Jim...! se me esta acabando la paciencia.
¡ Registrémosle ! -gritaron los hombres de John-.
Después de registrar y no encontrar nada, los piratas se enfurecieron aún más.
-Tranquilos muchachos, seguro que el mapa esta en el fortín, junto a sus amigos.
- ¡ Atadle !. Mañana negociaremos .
- ¿Sabes Jim?,haremos un intercambio, el mapa por tu vida.
Un fuerte nudo se le hizo a Pedro en la garganta, el miedo se volvió “okupa” en su mente y el futuro era incierto.

Pedro fue llevado al campamento y atado a un tronco. Los piratas comenzaron a beber ron hasta pillar una cogorza monumental y caer dormidos . De repente, alguien se le acercó por detrás a Pedro sumido en la oscuridad de la noche.

-¡Hola joven Jim!.Ves como soy un amigo fiel. -Dijo el misterioso y nuevo amigo.
-¿Quien eres? -Preguntó Pedro.
-¡Soy Ben!,Ben Gunn,¿no te acuerdas de mi?. He venido a salvarte.
-¿Ben Gunn?,¿quien eres?, no te conozco.
-Seguro que est os villanos te han golpeado en la cabeza hasta hacerte perder la razón.-Ben desató a Pedro y los dos se marcharon sigilosamente.

Estaba amaneciendo, Pedro y Ben ya se habían alejado bastante del campamento pirata, Pedro se detuvo agotado y se sentó observando a su nuevo amigo Ben.
Su larga melena y su barba blanca, contrastaba con su piel tostada por el sol, solo le quedaban tres dientes y sus ropas eran harapos rotos y sucios. Ben se sentó a su lado y le dijo:

-Jim, me debes la vida ¡ji,ji,ji!
-Se lo agradezco señor Ben, pero no entiendo nada de lo que está ocurriendo.
-Seguro que es por los golpes, pero tranquilo Jim yo te refrescaré la memoria. Viniste a mi isla, en ” La Española” en busca del tesoro del pirata Flint, yo conocí a Flint, era su mano derecha ¡jí, jí, jí! claro que, no tenía mano, sino un afilado garfio de acero. Vinimos a la isla a esconder su inmenso tesoro, luego ese maldito comenzó a matar a todos sus hombres. A mi me apuñaló y me arrojó a una cueva, me dio por muerto, pero yo no había muerto ¡jí, jí, jí! conseguí sobrevivir diez años, diez largos años aquí solo y por fin llegó “La Española” para rescatarme. Esos malditos piratas de John Silver han venido a por mi tesoro, pero nunca lo encontrarán ¡jí, jí, jí!
Pedro se quedó unos segundos pensativo y dijo :
- Pero quienes son los del fortín?
-Jim, te han dado muy fuerte, esos hombres están contigo, son tus aliados.
- Ben, me estoy volviendo loco de verdad, ¿y que es eso del dichoso mapa?
- ¡Ven!, ¡te lo enseñaré!.
Ben sacó un papiro desgastado y bastante viejo y se lo mostró a Pedro, en él había dibujada una isla y una línea roja que la cruzaba hasta una X, el lugar donde estaba escondido el tesoro de Flint.
-Pues ya está, se lo daremos y nos dejarán en paz.- Dijo Pedro
-No Jim, si el mapa del tesoro cae en sus manos, nos matará y si no se lo damos, también lo hará.
De repente aparecieron los hombres de Silver apuntando con sus mosquetes y sus sables, detrás de
ellos venía John con cara de pocos amigos.
-¡Ben Gunn!,¡que sorpresa!. Creía que habías muerto.
-Dijo John Silver mientras le arrebataba el mapa de las manos.
-¡Maldito bribón!,¡ deberías estar en el infierno!. -Dijo Ben visiblemente alterado.
-La mala hierba nunca muere Ben, ¡ah! y gracias por tu ayuda. Muchachos llegó el momento de ser ricos, vamos a buscar el botín.

Atados con las manos en la espalda, Pedro y Ben fueron obligados a acompañar al grupo de hombres en busca del tesoro. Siguiendo las indicaciones del mapa cada vez se acercaban más al lugar señalado con una X.
Al pasar por el acantilado, Ben le dijo a Pedro muy bajito:

-Jim me he desatado los nudos, saltemos al mar, es nuestra oportunidad.
-¡Estas loco!,¡si saltamos no lo contamos!. -Dijo Pedro.
-Es la única posibilidad de poder salvar la vida,¡¡Salta!!

Sin pensarlo dos veces, Ben se lanzó al mar, pero Pedro se quedó petrificado de miedo, mientras veía como Ben caía a gran velocidad por el acantilado. Los piratas comenzaron a disparar, los disparos silbaban y Ben rompió las aguas y se sumergió. Esperaron unos minutos apuntando con sus armas por si asomaba la cabeza, pero Ben no salió.

-Maldito loco, ahora si que estás bien muerto. -Dijo John.

A Pedro se le hizo un nudo en la garganta. Ben había arriesgado su vida para salvarle, era un buen tipo.
Siguiendo las instrucciones del mapa por fin llegaron al punto señalado. Los hombres de John comenzaron a cavar con ansia. Cavaron y cavaron, ya llevaban tres metros de profundidad y el tesoro no aparecía, ni siquiera una triste moneda y comenzó la desesperación.

- ¡Maldición!, ¡aquí no hay nada! -Gritó uno de los hombres.
- Eres un maldito, John, nos has tomado el pelo.
John Silver con disimulo le acercó a Pedro una pistola y le dijo en voz baja:
-¡Jim, preparate! las cosas se están poniendo feas.
Los hombres que eran seis, cogieron sus armas y con mirada de pocos amigos se acercaron a ellos.
- ¡Maldito bribón del mismísimo diablo!.Tanto luchar para nada, vas a morir John y luego el muchacho.-Dijo uno de los piratas.
- ¡Quietos muchachos!.¿No veis que yo también he sido engañado?. Aquí debería de haber miles de doblones de oro y no hay nada.-Grito John Silver mientras Pedro se temía lo peor.
-¡Acabemos con ellos!.- Grito un pirata.

Como agua en abril de entre los arbustos empezaron a salir fogonazos de mosquetes, eran Ben y los hombres de Jim. En la primera ráfaga de disparos cayeron tres piratas, pero quedaban otros tres, John asestó una mortal puñalada a ot ro pirata, a Pedro que estaba muy asustado, se le disparó el mosquete con la buena fortuna de darle en un pie a uno de los piratas y al final se rindieron.

Ben salió de los arbustos gritando:
-¡hemos ganado!,¡ji,ji,ji!.
Pedro sorprendido y emocionado dijo:
-¡Ben, estas vivo!
-Claro Jim, tengo siete vidas como los gatos.
Los demás hombres saludaron a Pedro y uno de ellos le dijo:
-Jim, hemos encontrado el barco, por cierto tu escondite era muy bueno.
-¿Barco? ¿escondite?,no sé de que me habla.
-Bueno Jim, tranquilo, no te acuerdas por el “shock” sufrido por los golpes.
-Es culpa de estos malvados, que le han golpeado en la cabeza.
-Dijo Ben mientras Pedro se quedó mirando el enorme agujero que los piratas habían hecho y dijo:
-¿Entonces, no hay ningún tesoro?
-Si que lo hay ¡ji,ji,ji! -dijo Ben sonrriente.
-Pero no aquí, lo trasladé yo con mis propias manos, a un lugar mas seguro, Ben Gunn es mas listo de lo que se piensan ¡ji,ji,ji!

Ben les llevó a una cueva, a un kilometro del agujero y al entrar Pedro se quedo maravillado: montañas de monedas de oro, lingotes de oro apilados como ladrillos, rubíes, esmeraldas, perlas grandes como canicas, Pedro se agachó y cogió un doblón Español, lo observo muy despacio y dijo:

-¿Son de oro?
-Si Jim, de oro puro, quedate esa moneda como anticipo de tu parte, este es el tesoro de Flint, el pirata más temido de todos los mares.

Después de haber cargado todo el tesoro en “La Española”, partieron rumbo a Inglaterra dejando atrás la isla del tesoro.
John Silver fue encerrado en el calabozo del barco, Pedro preguntó al capitán:
-¿Qué pasará con John Silver?
-Sera juzgado como pirata y colgado como tal. -dijo el capitán.
-Pero me salvó la vida.
-Tendremos en cuenta eso, pero dependerá del juez.
-Por cierto capitán servirá de algo si le digo que en realidad mi nombre es Pedro.
-¡Pedro! Que tiene de malo Jim, no entiendo porqué quieres cambiarte el nombre, ¿Jim, estas bien?
-Déjelo capitán, da igual. -dijo Pedro resignado a su suerte.
-Pedro se acercó a la proa de “La Española” para ver el atardecer tan hermoso que había, todos los hombres habían bajado a la bodega para amarrar bien la valiosa carga que llevaban, de pronto se formó una ola gigantesca que envistió al barco arrojando a Pedro al mar. Pedro vio como se alejaba “La Española”, solo, en el inmenso océano comenzó a sumergirse sin remedio.

..... Capítulo IV