Una Historia, un Futuro
Jose Vte. García

  Aquella noche, había ido con sus hijas, adolescentes, a ver uno de los muchos conciertos musicales que se celebraban en la ciudad en fiestas. Una vez terminado el espectáculo,se reunieron con su mujer en un lugar determinado, ésta había pasado la tarde trabajando, y no había podido disfrutar, con ellos, de ese espectáculo musical que, entusiasmados, le contaban, mientras paseaban por las calles engalanadas.
Ya era bien entrada la noche y regresaban caminando cuando él empezó a sentir que algo no funcionaba, algo en su interior se quebraba, inicialmente no le dio importancia, y como pudo, y no sin dificultad llegó a casa. Con el paso de los días, vio que lejos de remitir, la dolencia persistía, incluso yendo a peor.

En aquellos momentos no lo sospechaba, pero la realidad es que ya nunca nada volvería a ser igual.

Padecía desde la temprana infancia un problema que había dejado de serlo en su juventud, cuando ya su vida se estabilizó. Su dolencia había pasado a un segundo plano, siempre había estado ahí, pero era como si no existiera, su vida, su trabajo y su familia habían permitido que lograra olvidarla. Pero aquella noche volvió de nuevo, con toda su crudeza y con toda su realidad.

A partir de ese día empezó un largo camino de pruebas, de médicos, de visitas hospitalarias, de diagnósticos, algunos erróneos, y de muchos meses de dudas e incertidumbres, que se llevaron por delante una parte de su vitalidad, su trabajo y gran parte de sus esperanzas.
Fueron 14 meses de sufrimiento, lamentos y depresiones, pero al conocer la verdad, pudo sacar las fuerzas y los ánimos necesarios para empezar de nuevo, apoyos no le faltaban.

Aquel 17 de Marzo, fue como si empezase de cero, la realidad estaba ahí, y tuvo que aceptarla, perdió algunas cosas importantes, pero aprendió otras, aprendió a vivir mas despacio, tuvo que volver a empezar con nuevos impulsos, vio quien estaba con él y a quien le daba igual, se llenó de nuevas ideas, y se propuso que, a pesar de todo, conseguiría salir, de una manera u otra, se sobrepondría a todo, y lo conseguiría, igual que lo consiguió en su juventud.
Tenía algunos hombros en los que apoyarse y los usaría para, a pesar de todo, volver a mirar el futuro con esperanza.
Aquel 17 de Marzo había sido un principio, pero no iba a suponer un final.




Dedicado a todos los que tienen que aprender a levantarse de nuevo